jueves, 6 de julio de 2017

Opinión: Violento asesinato de sacerdote de 73 años en la diócesis de Ciudad Nezahualcóyotl

Guillermo Gazanini Espinoza / CCM.

La muerte del padre Luis López Villa viene a enlutar a una diócesis que anhela la paz
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El padre Luis López Villa, quien nació el 20 de enero de 1946 en Santiaguillo Michoacán, fue asesinado de forma brutal y artera al interior de su parroquia, San Isidro Labrador, en Los Reyes, La Paz, Estado de México. El sacerdote, ordenado el 18 de julio de 1985, próximo a cumplir 32 años de ministerio, se convierte en la víctima número 18 de clérigos asesinados durante el presente sexenio.

La zona oriente del Estado de México se ha convertido en tierra de nadie cuando vive entre el miedo y zozobra. Región sumida en la pobreza y control de grupos delincuenciales ha tenido notoriedad por las agresiones cometidas contra mujeres y niñas además de las desapariciones, robo de infantes, asaltos, amenazas a pequeños empresarios y desplazamientos de familias quienes ya no pueden vivir en Neza. Apenas la tarde del 3 de julio, una madre de 38 años y su hijo de 16 fueron salvajemente torturados y abusados sexualmente para después ser asfixiados y degollados al interior de su domicilio, crimen que no pasa desapercibido por la forma similar como fueron sometidas las víctimas en comparación con la muerte del padre López Villa.

Nezahualcóyotl, municipio gobernado por el Partido de la Revolución Democrática, presumió en 2016 de una reducción drástica en el índice de homicidios y muertes violentas; sin embargo, la realidad dice otra cosa. Siete de cada diez mujeres ha sufrido violencia mientras que se reporta, por lo menos, un asesinato cada 24 horas en la demarcación.

En 2016, se había denunciado la operación de diversos cárteles del narco quienes librarían una lucha encarnizada por la plaza mexiquense estratégica por su vecindad con la Ciudad de México. Operan células activas de La Familia Michoacana, El Cartel del Estado, La Empresa, Guerreros Unidos, La Nueva Empresa, Los Zetas y Caballeros Templarios. No es desconocido cómo pequeños comerciantes de las áreas limítrofes entre la Ciudad de México y Ciudad Nezahualcóyotl han sido blanco de extorsiones y levantones obligando a cerrar cientos de negocios imperando, además, los giros negros de trata de personas.

La muerte del padre Luis López Villa viene a enlutar a una diócesis que anhela la paz. Apenas comenzó la difusión a los fieles de la diócesis para acompañar a su pastor, Mons. Héctor Luis Morales Sánchez el próximo 23 de julio y caminar por la vida y la paz en familia. Bajo el lema “el respeto a la persona y su dignidad transforma la sociedad”, la diócesis de Nezahualcoyótl está convocada para manifestar esa urgencia de paz hasta el estadio Neza 86 y celebrar ahí la Eucaristía presidida por Mons. Morales Sánchez.

El luto de la diócesis vendrá a afianzar este deseo porque la sociedad mexiquense y del país entero está agobiada, fatigada y hasta el hartazgo por la falta de compromiso en el combate al crimen bajo cifras amañadas de las autoridades que afirman que todo va muy bien cuando, la realidad es otra. El llamado es enérgico, México huele a muerte y la sangre no deja de correr. Ahora es la de otro sacerdote que no debe quedar simplemente en la estadística de las víctimas de la violencia. Como todos los que han muerto trágicamente, ahora se convierte en el reclamo de un pueblo herido que ya no puede más, que quiere paz y seguridad.

Descanse en paz, padre Luis López Villa.