miércoles, 1 de febrero de 2017

Declaración del Cardenal Joseph W. Tobin, C.Ss.R Arzobispo de Newark sobre las órdenes ejecutivas dadas el miércoles sobre inmigración


Comprendo el anhelo de todo americano de que las fronteras estén seguras y de disfrutar una libertad sin terrorismo. El gobierno federal debe continuar con una política prudente dirigida a la protección de los ciudadanos. 

Cardenal Joseph W. Tobin, C.Ss.R.
Arzobispo de Newark
Por otro lado, también comprendo y escucho la llamada del Señor, quien por medio de Moisés dijo al pueblo de Israel: “No oprimas al forastero; ya saben lo que es ser forastero, porque forasteros fueron ustedes en el país de Egipto” (Ex 23:9). Jesús nos pide a sus discípulos que vayamos más allá; nos invita a reconocerle en el extranjero: “Cuanto hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron” (Mt. 25:40). 

Las órdenes ejecutivas del miércoles no muestran que los Estados Unidos sean un país abierto y acogedor. Son lo contrario de lo que significa ser americano. 

Cerrar fronteras y construir muros no son actos racionales. Las detenciones y deportaciones masivas no benefician a nadie; son políticas inhumanas que destruyen familias y comunidades. 

Amenazar a las llamadas “ciudades santuario” con la retirada de los fondos federales necesarios para servicios fundamentales como la salud, la educación y el transporte no va a reducir la inmigración. Sólo perjudicará a las personas buenas en esas comunidades. 

Soy nieto de inmigrantes y crecí en un barrio multicultural en el suroeste de Detroit. Durante mi vida de sacerdote y obispo en los Estados Unidos, he vivido y trabajado en comunidades enriquecidas por la convivencia de personas de muchas nacionalidades, idiomas y fe diferentes. Eran comunidades fuertes, trabajadoras, respetuosas de la ley y llenas de amor por este país y por su gente. 

En Newark estamos finalizando nuestra preparación para acoger a 51 refugiados de Siria, Irak, Afganistán y la República Democrática del Congo. Éste es sólo el último grupo al que Caridades Católicas de la Arquidiócesis ha ayudado a reubicarse en los últimos 40 años. Este grupo de refugiados ha esperado este momento por años y su entrada ha sido aprobada por el gobierno federal. 

Ellos han satisfecho todos los estrictos requisitos de la investigación coordinada por el Departamento de Homeland Security. Caridades Católicas, asistidas por parroquias y feligreses de la Arquidiócesis, les ayudarán a encontrar casas, trabajos y a rehacer sus vidas para que puedan contribuir positivamente a la vida del norte de New Jersey. Cuando este grupo se haya establecido, esperamos dar la bienvenida a otros. 

Este país tiene una larga y rica historia de acogida a aquéllos que han llegado buscando refugio de la opresión o del miedo a la muerte. Los acadianos, franceses, irlandeses, alemanes, italianos, polacos, húngaros, judíos y vietnamitas son sólo algunos de los muchos grupos a los que hemos dado la bienvenida en los últimos 260 años y ayudado a encontrar una vida mejor y más segura para ellos y sus hijos en América. 

Incluso cuando esos grupos fueron recibidos con miedo irracional, prejuicios y persecución, eventualmente triunfó la benevolencia característica de los Estados Unidos. 

Esa bondad llena de confianza es la que ha hecho y continuará haciendo grande a los Estados Unidos.