martes, 17 de enero de 2017

Comunicado del Arzobispo de Durango



“CON LA FUERZA DE LA FE SEAMOS CREADORES DE LA ESPERANZA”

MARTES, 17 DE ENERO DE 2017


A los católicos de la Arquidiócesis de Durango y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, salud, paz y bendiciones.


Les saludamos con gran esperanza, deseándoles que la alegría y la paz de Cristo inunden sus corazones. Que este año 2017 sea una oportunidad para seguir construyendo juntos la civilización del amor.


Aunque los eventos de inicio de año (“gasolinazo”, carestía galopante, violencia, inestabilidad, incertidumbre, etc.), sean muy preocupantes y desalentadores, queremos que, desde la solidaridad y la cercanía de la Iglesia, juntos hagamos opción por la esperanza.


Contemplando la realidad desde la fe, la enseñanza social de los últimos Papas, nos dan muchos elementos valiosos que nos permiten mirar con confianza, y también muestran caminos de superación de los obstáculos. Para muestra, algunas citas de la Encíclica Laudato Si del Papa Francisco: “La grandeza política se muestra cuando en momentos difíciles, se obra por grandes principios y pensando en el bien común a largo plazo” (n.178). “Dejar de invertir en las personas para obtener un mayor rédito inmediato es muy mal negocio para la sociedad” (n.128). “¿Para qué se quiere preservar hoy un poder que será recordado por su incapacidad de intervenir cuando era urgente y necesario hacerlo?” (n.57). “Hay que conceder un lugar preponderante a una sana política, capaz de reformar las instituciones, coordinarlas y dotarlas de mejores prácticas, que permitan superar presiones e inercias viciosas”. (n.181).


De la Encíclica Caritas in Veritate del hora Papa Emérito Benedicto XVI, también citamos: “Los organismos internacionales deberían preguntarse sobre la eficacia real de sus aparatos burocráticos y administrativos, frecuentemente demasiado costosos. A veces, el destinatario de las ayudas resulta útil para quien lo ayuda y, así, los pobres sirven para mantener costosos organismos burocráticos que destinan a la propia conservación un porcentaje demasiado elevado de esos recursos que deberían ser destinados al desarrollo” (n.47). Aunque habla de las instancias internacionales, también podíamos aplicarlo al sistema nacional. Y del número 19: “(…) la visión del desarrollo como vocación comporta que su centro sea la caridad (…) las causas del subdesarrollo (hay que buscarlas) en la voluntad, que con frecuencia se desentiende de los deberes de la solidaridad. Después, en el pensamiento, que no siempre sabe orientar adecuadamente el deseo. (…y en) la falta de fraternidad entre los hombres y entre los pueblos.


Así el camino a seguir pasa por cuestiones técnicas, pero también, por un profundo cambio de mentalidad y acción. Ante la situación que estamos viviendo hacemos un llamado a la sociedad, a manifestarse de manera pacífica, evitando la violencia y rechazando actos vandálicos. Que sea la paz y la misericordia los ejes transversales de nuestras acciones, pero también no debemos adoptar una posición tímida, debemos exigir de manera pacífica y coadyuvar en la construcción de un mejor país. Los cristianos debemos ser signo de unidad en la solidaridad.


También hacemos un llamado a las autoridades Federales y de los Estados, para que en un acto de solidaridad y subsidiariedad acepten disminuir el valor del IEPS que se cobra por cada litro de gasolina que se consume, y que acepten una participación federal y estatal menor, para que el precio de la gasolina baje.


De igual manera invitamos al Gobierno Federal, a la Cámara de Senadores y a la de Diputados Federales, a los Gobiernos Estatales y Municipales, así como a los Congresos Locales, a que en un acto de coherencia con la ciudadanía, reduzcan algunas partidas superfluas de su presupuesto de egresos, para que con esos ahorros, se pueda suplir los ingresos que no se obtendrán por la disminución en la recaudación tributaria.


Instamos al Poder Judicial Estatal y Federal, a los partidos Políticos, al INE y al INAI, y demás instituciones estatales y paraestatales para que de igual forma se sumen a esta cruzada de solidaridad y subsidiariedad con el pueblo de México, haciendo una reducción de sus percepciones y en consonancia con el pueblo aporten, pues sólo unidos podemos, en el amor al prójimo, salir delante de este trance en el que se encuentra nuestra querida patria.


La Iglesia católica está dispuesta a participar en lo que sea necesario. Quiere ser factor de progreso, paz y solidaridad. Lo más valioso que posee – su fe y su esperanza – lo propone como camino. No dejaremos de orar por nuestra patria, nuestra gente, nuestras autoridades e instituciones. Trabajemos todos unidos, en la Paz de Cristo.


Con mi aprecio y Bendición.


+José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Durango